Oro negro

 Miguel Ángel Cabodevilla

AGUARICO. RIO NAPO

Aguarico (aguas ricas – en oro) es el nombre de un río, afluente del río Napo. Ese es también el nombre que pusieron los capuchinos de Navarra a su misión en el Oriente ecuatoriano, al llegar allí en 1952. Conocen la selva y sus gentes al detalle. Han realizado una labor cultural y social, aparte de su función religiosa, que es bien conocida en el país.

Pero, incluso un mundo tan recóndito ha sufrido un vuelco últimamente. Lo que a la llegada de los misioneros era una selva apenas poblada por nativos indígenas y muy escasos mestizos, hoy se ha transformado en una zona eminentemente petrolera y, en algunos puntos, sobrepoblada.

EL PETROLEO EN LA SELVA

No ha sido posible una buena convivencia entre la selva, sus gentes ancestrales y la reciente explotación petrolera. Como suele decir el capuchino José Miguel Goldáraz: la mayor desgracia de estos indios es que vivían, sin saberlo, sobre un tesoro. Un botín, para ellos, muy peligroso.

La explotación petrolera se hizo durante muchos años con enormes daños ambientales. Esos mecheros de gas llevan más de 40 años ardiendo noche y día en la selva, quemando toneladas de gases tóxicos; hay muchos. Esos miles y miles de tubos son arterias petroleras, venas viejas y oxidadas que con frecuencia se quiebran y derraman su líquido ponzoñoso.

PARQUE YASUNÍ. AMAZONIA

Uno de los reservorios mundiales más ricos en especies animales y diversidad natural. El río Yasuní con sus lagunas encantadas, donde el cielo, el agua y los vegetales, se confunden como en un sueño inmóvil.

La selva amazónica es el reino de los mitos y las leyendas. Como la de esos árboles que caminan, con sus raíces aéreas convertidas en extremidades vegetales. Los indígenas orientales ven, oyen y huelen ahí lo que nosotros no podemos percibir. La selva es la casa de los espíritus. ¡Lástima que estas imágenes no nos traigan, junto al laberinto de esa naturaleza, el sonido perturbador e insomne de la selva profunda!